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lunes, 1 de julio de 2013

Por el Collado de la Vistilla y el Yelmo








Recorrido para hacerlo en primavera u Otoño, pero tocó en verano. Conviene salir pronto para pillar la sombras y abordar la subida a buena hora y con el fresquito de la orientación norte. Así que esta ruta circular la hacemos en el sentido de las agujas del reloj. Se sale de Canto Cochino y se atraviesa el Manzanares para coger la Autopista (PR-M2), siguiendo hasta la desviación del Refugio Giner. Se cruza el Arroyo de la Majadilla y enseguida se toma a la izquierda el sendero que va hacia el Collado de la Dehesilla. Un poco antes del Tolmo hay una magnífica fuente de agua fresca. Reponer aquí porque ya no habrá mas agua hasta llegar a la fuente de Prado Pino en el entronque con la Gran Cañada. A la altura del Tolmo hay que tomar un sendero que arranca perpendicularmente, un poco oculto al principio pero después muy claro, marcado con no muchas señales azules. En una gran piedra al inicio está marcado en azul el letrero “al Yelmo”. El sendero inicia pronto una fuerte subida que une fuerte pendiente con múltiples obstáculos pedregosos que hacen penosa y larga la subida, sin que haya puntos que requieran propiamente trepar. Es un sendero que aunque a veces se pierda o se bifurque se adivina con facilidad y convergen en el que en definitiva te va acercando al portillo. Camino para hacerlo ascendiendo, porque en sentido contrario se antoja peligroso por la piedra suelta y los desniveles. De forma que cuando  vas a medias la tentación de darte la vuelta, cosa razonable dada lo abrupto de la subida, el sofoco del verano y las fatigas que origina, hay que desecharla porque adivinas que aún es menos costoso terminar de subir, y sea lo que dios quiera. Cuando empiezas a sentir que la subida ya está vencida el paisaje te gratifica con las espectaculares formas. Destacamos “La Maza”, piedra alta y enorme, desafío de escaladores por sus pendientes inversas, y futura candidata a rodar ladera abajo en algún mileno próximo para colocarse al lado de su hermana el Tolmo. Sigue el sendero, sobrepasas la altura de la Maza y entras sin mayores dificultades en un portillo entre hermosos picos altos que se llama El Collado de la Vistilla. Desde ese collado lo que se ve es hacia el norte toda la Pedriza posterior y hacia el sur nada menos que la espalada del Yelmo. Como siempre en la montaña no importa haberte dejado el resuello que quedaba para llegar a sitios así. La bajada puede efectuarse por el Hueco de las Hoces pero sería doble locura, así que rebajar la dureza de la marcha mejor rodear la Peña del Yelmo, descansar y comer en la pradera del Yelmo y efectuar la bajada de menor pendiente por el Collado de la Encina, tramo donde la hartura de piedras se hará infinita, hasta su entronque con la senda de la Gran Cañada donde el retorno hacia Canto Cochino da aliento a la esperanza de llegar por fin. Por estos lugares mas transitados los sendero están literalmente destrozados y la arena suelta de las pendientes son una continua amenaza o realidad de dar por tierra con el trasero de cada cual.
Solo las frescas casi helada aguas del Manzanares procurarán un hiriente alivio a tus doloridos pies.
Alguien por el Yelmo nos preguntó como volver y apreció que nosotros estábamos en forma. Se equivocaba o lo decía teniendo en cuenta nuestra edad aparente. Hicimos en este día bochornoso de verano 9,4 km en el áspero terreno de la Pedriza, superamos 690 metros de desnivel, con pendientes de subida cercanas al 30%, en unas 6 ¼ horas, tiempo de comida aparte. 

viernes, 7 de junio de 2013

Rutas por la Pedriza del Manzanares



Hemos incorporado a este blog diversas rutas a medida que fueron realizándose. En la siguiente publicación subida a Sribd se integran y se sistematizan un poco. Las nuevas que se produzcan servirán para una nueva revisión

Rutas por la Pedriza del Manzanares



viernes, 31 de mayo de 2013

Las Torres de la Pedriza










En la Pedriza Anterior, al fondo del Circo, en lo mas alto, a la derecha del Collado del Miradero, o de Prao Poyos, formando parte de los llamados Riscos de Prao Poyos, se pueden divisar la cuatro Torres. Son fácilmente visibles desde dentro del Circo la Pedriza, como torres de un ajedrez, las cuatro juntas. Y desde aquí se ven alta porque su caída hacia el sur es imponente. Un buen objetivo para alcanzar en una marcha.
La subida hay que hacerla, si se sale desde Canto Cochino por La Autopista (PR-M2) hasta Los Cuatro Caminos, prosiguiendo de frente o hacia el norte en un recorrido absolutamente variado, siempre en sombra, por los cursos de arroyos que en primavera bajan con bastante agua, en un laberinto de pistas recónditas entre grandes piedras de granito donde no se encontraría el sendero si no estuviera tan bien señalizado con hitos y con las señales blanco-amarillo en vueltas y revueltas al pie de paredes de roca. El camino no tiene pérdida a pesar del laberinto y no ofrece especiales dificultades, salvo alguna zonas de losas de granito sobre las que corre agua que pueden ser resbaladizas y que requieren buen calzado y bastones. Algunos “llanos” dan un cierto descanso a la subida y ofrecen un paisaje de lo mas boscoso de la Pedriza, donde aparte de los pinos y sabinas aparece no muchos abedules.
El recorrido cansa porque el desnivel desde Canto Cochino al Collado del Miradero es de unos 800 metros en 6,5 Km. y la pendiente en la parte final es del orden de un 20%. De manera que en el Collado conviene tomar resuello y comida para proseguir hasta las Torres, superando un desnivel adicional de mas 100 metros.
Una vez se accede al Collado se ve toda la espléndida Cuerda Larga y en nuestra ocasión un poco nevada. El camino hasta Las Torres se inicia por la vertiente norte con vistas a La Cuerda Larga. Está peor marcado que la subida al Collado pero se van encontrando los hitos.  Hay que prestar atención a la primera bifurcación que si se toma a la izquierda conduce hacia el Collado de Matasanos. El camino bueno es hacia la derecha que inmediatamente remonta hasta situarse en la base de los riscos de la Torres, por donde hay que continuar sin perder altura. Una vez superada la cuarta Torre se cambia de vertiente y conviene avanzar unos centenares de metros porque lo que se puede ver es una maravilla tanto por las vista de la totalidad de la Pedriza como por las formaciones indescriptibles que la cresta va ofreciendo.
La marcha es de mas de 14 km, el terreno duro y el desnivel fuerte por lo que hay que contar con un promedio razonable de 2km/h. Así que la marcha es de mas de 7 horas, y dejad el día siguiente para descansar de los quebrantos.



sábado, 28 de mayo de 2011

Ruta Cordel del Puerto de la Morcuera




Los amantes madrileños de la Pedriza nos encontramos cerrado el acceso principal cuando vamos los sábados o domingos porque el cupo de coches visitantes se excede rápidamente. Es un hecho que si el tiempo es bueno, como ocurre generalmente en época estival a partir de la diez de la mañana ya se ha formado una gran cola para pasar que prácticamente no se mueve. Así que salvo que madruguemos para evitar ese problema, ya está decidido que ni se intenta ese acceso. Eso no impide que elijamos esa zona tan bella y próxima a Madrid. Hay muchos otros sitios interesantes en el entorno de la Pedriza. Por ejemplo hacer la ruta del Cordel del Puerto de la Morcuera, que aquí describimos someramente.


Pasado Soto del Real por la carretera de Miraflores se coge el camino que sale justo después de la gasolinera a la izquierda. Ese camino, llamado Camino de Cruz de Toribio lleva hasta un complejo tipo Cortijo para eventos. El camino está marcado como Pr 12. Allí se pueden dejar los coches o un poco mas arriba en la intersección de este con la Gr 10 que procede por la izquierda desde la Hoya de san Blas y por la derecha va hacia Miraflores. En esta zona de intersección hay una pequeña ermita, mas bien un pequeño altar construido sobre unas rocas dedicado a San Blas. Desde allí hay buenas vista al pantano de Santillana. Tomando el Gr 10 a la derecha encontramos inmediatamente a la izquierda en comienzo del Cordel del Puerto de la Morcuera, senda ganadera en desuso. Se toma el cordel que va dejando a la izquierda masa forestal y a la derecha fincas y prados. El cordel está marcado como Pr 12. Pasadas las últimas edificaciones a mano izquierda empieza una pista, mientras que de frente el cordel aparece hormigonado en un tramo con mayor pendiente. Se puede continuar por el cordel, pero si se toma la pista se alarga y suaviza el camino, por la pista forestal (Camino del Monte Aguirre al Puerto). Esta pista sube inicialmente en zig - zag y luego prosigue a media ladera hacia el Puerto de la Morcuera, entre una masa de pinos. El cordel se va viendo en paralelo un poco mas abajo.


En una zona de campas donde suele haber ganado, una bifurcación a la derecha te conduce hacia el cordel y por una senda señalizada como Pr 11 se avanza hacia una fuente en la zona de nacimiento del ya formado Río Guadalix. Continuando la senda se va bajando mas o menos por el cauce del río (Camino de la fuente del Cura) dirección Miraflores. Es una bajada no muy pronunciada y de gran belleza por la abundancia de vegetación autóctona, robles de porte medio, y algún pino, muy cerrada sobre el sendero.

En este recorrido solo nos encontramos con un grupo numerosos de ciclistas de montaña haciendo una bajada de vértigo. Si se frecuentan esta costumbre destrozarán el sendero y entorno.


Antes de llegar a Miraflores se vuelve a tomar la GR 10 dirección Hoya de San Blas, por donde se llega de nuevo al cordel y de allí al punto de salida.


Esta debe ser zona de inclemencias porque una vez en invierno con la nevada no vimos un fuerte agujero en la cuneta y tuvo que salvarnos un paisano y su tractor, y en la reciente visita primaveral una tormenta al final de la marcha descargó tanta agua que llegamos a los coches con susto. Pero hicimos la bajada con lluvia moderada y cuando íbamos de vuelta por la pista de la Hoya salieron de pronto, posiblemente por la abundante lluvia y por la visión de un gran arco iris sobre la Pedriza, una gran cosecha de peonías que por ternura ni siquiera una arrancamos, o seguramente porque el terreno estaba vallado.

jueves, 7 de octubre de 2010

Circular de La Torre Inclinada de la Pedriza




Esta vez llegamos. Se quebró su resistencia. La atacamos por la retaguardia. Era mas fácil de lo imaginado, de lo especulado, es la vía fácil para subir, y os la vamos a contar. Es mas vamos ahora a patentar una ruta circular “Circular de la Torre Inclinada” para disfrute de quien la haga. Hela aquí:

Iniciar la marcha desde el aparcamiento próximo a la Peña del Berrueco justo en la bifurcación del Camino El Jaralón. No tomar el camino de la derecha, que va al Embalse Mediano, sino el de la izquierda que prosigue junto al Arroyo Santillana, hasta llegar a una zona donde se acaba el camino porque alguien le ha puerto puertas al campo. Unas puertas metálicas cerrada pero sin candado permiten pasar por un puente al otro lado del arroyo y a la continuación del camino que pronto accede a una zona llamada El Jaralón, donde la Comunidad de Madrid está construyendo algo parecido a un albergue. Un cartel anuncia “Monte Las Pedrizas, El Rincón y El Jaralón. Continuando por el camino puede observarse bosquecillos de enebros de muy buen porte. Se inicia una subida a la izquierda del Arroyo de coberteros que se orienta inicialmente hacia el Collado de la Dehesilla. A la altura de las instalaciones abandonadas de las canteras se gira a la izquierda, abandonando el sendero que va hacia el Collado. De hecho se continúa por el camino ancho y a veces hormigonado que asciende hasta unas praderas. Antes se ha pasado junto a una casa, tipo chalet, extrañamente construido en dicha zona y que ahora se ve abandonado seguramente por problemas de licencia. Prosiguiendo por la pradera ya en horizontal se llega a una zona que en el mapa parece denominase El Cervunal. Por allí se pueden ver un par de “Estaciones de Seguimiento de Ungulados”, curiosas instalaciones, cercadas con jaulas especiales para captura o para retener puede que cabras montesas o jabalies, creo que para ponerles collares con gps a efectos de seguimiento. La segunda estación es la referencia de arranque del camino que ni siquiera es sendero que permite ascender a La Torre Inclinada. Siguiendo los hitos de piedra que nosotros hemos reforzado y teniendo en cuenta que el grupo de riscos de la Torre se ven continuamente a efectos de orientación el camino se encuentra con relativa facilidad entre mucha piedra pero sin especial dificultad. Salvo en la misma base en la que hay que rebuscar formas para acercarse o pasar de uno a otro risco para lo que hay que escalar un poco o estar como una cabra. Y el que sepa puede aprovechar las vías abiertas para subir a lo alto. El premio está en lo alto del risco en forma de dedo donde se posan los buitres y pintan de blanco esta cumbre.

La bajada se efectuá por la vertiente sur buscando el Risco de la Fuente que se encuentra junto a la senda que va hacia la Pradera del Robledillo. Hay bajadas directas para quienes las localicen y no se asusten de algun descenso fuerte. El camino menos comprometido es dirigirse por un canal hacia la base del Risco de las Setas y luego descender buscando los hitos de esta zona incipiente del Arroyo del Recuenco, hasta encontrar la senda que va hacia la Pradera del Robledillo que se tomará a la izquierda. Enseguida se accede a un collado próximo al Risco de la Fuente, y continuando ya en descenso se llega a una explanada rodeada de rocas como un circo que es la Calleja de las Zarzas donde nace el Arroyo de las Higueras. En este punto confluyen otras sendas marcadas que bajan de la Torre Inclinada. Se continúa la bajada del arroyo por senda muy tapada en algunos sitios por zarzas y jaras y poco señaliza, hasta un punto en que se abandona el arroyo siguiendo el sendero por la derecha dirección la Cantera. Evitar meterse por la siguiente desviación a mano derecha que lleva hacia Las Mesas y Hueco del Recuenco.

En la bajada existe un impresionante tajo en el terreno que se encuentra a la izquierda de la senda. Se trata de una antigua cantera para bloques empleado en el ferrocarril. Se está utilizando para hacer escalada con varias vías montadas.

Tras cruzar el Arroyo Santillana, para lo que se cuenta con la ayuda de una guía de acero, y se llega al camino Jaralón (GR.10), antes del Berrueco entre la Muela y Cantera, y a unos 200 m. del punto de arranque.

Las rutas están subidas a Wikyloc:

Ruta de Subida

Ruta de Bajada


sábado, 9 de mayo de 2009

La Pedriza en flor de jara

Sin poder entrar en la Pedriza por la gran afluencia de coches y multitudes ya a primera hora de la mañana, nos hemos visto obligados a buscar otro sitio libre, y nos hemos ido la Pedriza Anterior, y allí hemos disfrutado del gran espectáculo de la Pedriza en flor de jara en total soledad.

Hay que recordar la fecha: 9 de mayo. En esta fecha se ha producido la gran explosión de la floración de la Pedriza, por su vertiente sureste. Por el Hueco del Recuenco, por las lomas de la subida al Collado del Avispadero, el mar de jaras, tan intenso y profundo que a veces no se puede avanzar, densas, altas, ya medio pringosas, estaban tan blancas de flores que llenaba todo el paisaje de puntos blancos. No eran las únicas plantas. El cantueso está a tope de flores, tantas que entre las jaras dan una tonalidad morada a todo el campo. Así que los colores verde de la jara, blanco de las flores y morado del cantueso, mas algunos amarillos de las retamas también en flor, son entre las inmensas masas rosa del granito, una sinfonía de luz y color.

Como no asombrarse si de tantas flores, nuestras camisas iban pintadas de manchas amarillas de polen, si las sendas estaban llenas de pétalos blancos de jara que pisábamos como si fuéramos héroes victoriosos o semidioses subiendo al Olimpo. Tan grandes están este año las flores de la jara que parecen huevos fritos.

Camino frondoso y florido que nos ha conducido en un ameno paseo desde la Dehesa Boyal, donde por cierto robles y encinas también están en flor, hasta el Collado de la Gran Cañada, donde otras veces encontramos refugio por ventisca y esta vez lugar de comida y reposo por las peñas próximas de los Candelabros.

 Como si tantas magníficas peñas fueran sendos túmulos, el famoso soneto de Cervantes (con estrambote) dedicado al Túmulo del Rey Felipe II en Sevilla nos permiten estas y otra analogías mas que libres:

 «¡Voto a Dios que me espanta esta grandeza

y que diera un doblón por describilla!

Porque ¿a quién no sorprende y maravilla

esta máquina insigne, esta riqueza?

»Por Jesucristo vivo, cada pieza

vale más de un millón, y que es mancilla

que esto no dure un siglo, ¡oh gran Sevilla!,

Roma triunfante en ánimo y nobleza.

»Apostaré que el ánima del muerto,

por gozar este sitio, hoy ha dejado

la gloria donde vive eternamente».

Esto oyó un valentón y dijo: «Es cierto

cuanto dice voacé, señor soldado,

y el que dijere lo contrario miente».

Y luego, in continente,

caló el chapeo, requirió la espada,

miró al soslayo, fuese y no hubo nada

domingo, 3 de mayo de 2009

Por fin en la Torre Inclinada de la Pedriza

Sin pensarlo inicialmente, sin nuestra compañía que ese día no pudo ser, nuestros amigos fueron  a La Pedriza y como por querencia terminaron dirigiéndose y alcanzando la Torre Inclinada.

Adjunto parte de su crónica. Me gusta porque me dedica un relato llenos de sentimientos. Y de amor a La Pedriza:

 

“Por nuestra parte, salimos más rezagados pero con la intención de disfrutar, antes de que entrase el frente nuboso anunciado. Decidimos por fácil acceso ir al Hueco de las Higueras que nos recibió con un manto de flores blancas del inmenso jaral que por su frondosidad nos supera en altura y que se extiende entre los bloques de granito. Esa flor, tan sencilla y humilde, sin la tersura del rosal silvestre ni de la margarita, arrugada y efímera con su toque amarillo parecían pañuelos blancos que nos saludaran. Después de repuestos de esta primera impresión, cuando miramos hacia el suelo pudimos apreciar que el cantueso y el brezo blanco, abundantes también, estaba en floración, así como la arrogante vara en flor del barrón. Una gozada que aprovechamos para traer algunos brotes para ikebanas”.

 

“Recordamos nuestra anterior incursión, donde usamos tu achuelo y las tijeras de podar para abrirnos paso y seguimos los hitos que fuimos dejando. Los arroyos ya han menguado mucho y sin excesivas dificultades llegamos a la pradera donde sestearon nuestras prójimas la última vez, mientras buscamos el acceso a la Torre Inclinada. Seguimos la ruta hacia el collado que da al Recuenco y a medio camino, se quedó mi chica tomando el sol, como ella quiso, rodeada de un inmenso circulo de peñas en la mas absoluta soledad”.

 

“Deje la mochila y me aventuré a subir hasta la Torre, siguiendo unos hitos que a veces me encerraban en los jarales, viendo la Torre mas cerca, cada vez que levantaba la cabeza, y subiendo de pulsaciones mas por la emoción de llegar a sus pies que por el esfuerzo. Aprovechando la sequedad y adherencia del granito pude trepar en algunos caso sin riesgo hasta su propia base, en una media hora. Que carencia el no poder compartir esos momentos. Hice unas fotos con el móvil, recorrí el entorno, muy abrupto, hasta un collado a unos cincuenta metros donde se apreciaba el  hueco del Recuenco desde arriba. Por el otro lado, a la derecha según subes vi un hito destacado en un pequeña pradera, ideal para reposar y celebrar la estancia y que conducía a una posible ruta por fuera del Hueco y que me quedé con ganas de explorar pues parecía un recorrido mas accesible. Junto a la Torre hay otra mole mas baja en forma de falo totalmente exento pues la torre por detrás esta apoyada. No vi por esa zona chapas de escalada y no me atreví a rodearla porque tenía que seguir trepando y supuse que mi chica, como así fue, estaría impaciente por empezar a tomarnos las viandas: una ensalada de judías y remolacha, pepino y zanahoria, muy sabrosa y colorista, y un arroz con algas y pasas que me supieron a gloria mientras miraba de reojo la vigilante Torre en lo alto”.

 

“Así que en cuanto halla un día propicio, sin solana, tenemos que subir, por donde yo lo hice, o buscar la ruta por fuera porque es un espectáculo y llevar a las chicas”.

domingo, 5 de abril de 2009

Pedriza. El Collado de Valdehalcones y la cruz de El Mirlo



Por llegar a la entrada de la Pedriza un poco tarde este sábado víspera de la semana santa, no pudimos acceder con coche al interior y cambiamos de planes iniciando la marcha justo desde ese punto. El recorrido que realizamos es tan interesante como los que se inician en el interior. La Pedriza nunca decepciona.

El recorrido efectuado ha sido el de seguir el límite del Parque por su borde sur y suroeste. Ese borde existe, inicialmente en tapia de piedra y luego en alambrada y existe porque las zonas limítrofes son fincas particulares que se cuidan de impedir el paso a los paseantes, a veces con letreros amenazantes de “cuidado, perros sueltos”. Lo cierto es que en todo el recorrido no falta pared o valla ni pueden abandonarse los límites, excepto en algún punto en el que se han echado abajo las vallas seguramente para acceder a las cumbres colindantes. Y es que hay en particular una zona que es la del extremo sur de la Sierra de los Porrones o Sierra del Hilo, donde está la Peña del Mediodía (1.321), Torretas de los Porrones (1.373), etc., que están excluidas de la Pedriza, deben ser privadas. Un trozo de sierra muy agreste, donde pueden observarse rebaños de cabra montés.

El recorrido se inicia cogiendo la GR10 que por allí pasa camino de Mataelpino. Pronto se encuentran puertas de entrada al recinto de la Pedriza y se puede proseguir por senderos que avanzan en paralelo a la tapia de contorno dejando a la izquierda el arroyo de Suerte Navazo. Hay en esa zona un fuerte contraste entre los prados de fuera del Parque, dedicados a pasto para vacas y la zona del interior, con abundantes árboles, la mayoría pino, enebro y encina, y suelo tapizado de romero tan abundante, que en esta época de floración tiñe de azul los montes. Allí pillamos a la vuelta en poco espacio lo suficiente para tener aguas de romero una temporada.

El Arroyo Navazo baja todavía con aguas y se llena de flores primaverales en los remansos. La zona más bonita está más allá de la intersección con el otro arroyo de Campuzano que baja de Quebrantaherraduras. Es también zona de abundantes cebollinos y ya se empiezan a ver la flores de narcisos silvestres.

A poco se llega a la tapia de la finca que según plano debe ser la llamada “Tinada de Quiñones”, la de la amenaza de perros sueltos, con una casa-chalé privilegiada por tener acceso directo a la Pedriza y por contar con parque propio que debe ser la Peña del Mediodía. Pasando por la puerta y tapia de esta finca se gira netamente hacia el norte para seguir la valla por la falda de la sierra ya en ascenso entre abundantes jarales. Hubo en esa zona recintos cerrados de piedra, seguramente para corrales de vacas. El mas interesante por su ubicación y por su fuente es el que está junto a la fuente del Aculadero, posible abrevadero de vacas pero que por sus abundantes aguas está limpio y apetece un remojón, no sé si en la forma que su nombre sugiere.

El camino prosigue, en general cerca de la valla, en paralelo a lo que parece que antaño fue una “calle” que daría servicio a los corrales de la zona. En un punto, Fuente Lapilla, la valla gira a la izquierda, orientándose al oeste, iniciándose la subida a la cuerda. Aparentemente entre tanta jara no hay sendero pero hay que descubrirlo siempre pegado a la valla, lo que tiene muy mala leche porque siendo subida pronunciada si por las irregularidades del camino das un traspiés te caes con todo el equipo encima de los espinos y te acuerdas de la familia de los que ponen vallas de alambre de espino al campo. Al final se llega al Collado de Valdealcones, que es sin duda uno de los mejores sitios para divisar en panorámica toda la Pedriza y particularmente la Pedriza posterior.

Al principio del Collado hay hitos de una senda que baja a la revuelta de la forestal, en el km. 6. El collado propiamente está un poco mas adelante. Partido por la mitad por la maldita valla, si entras en la zona prohibida se puede observar la zona de Mataelpino. De hecho desde allí arranca una senda a la izquierda que desciende hacia el Barranco del Robledillo. Buena zona para comer y descansar.

Desde el Collado se puede proseguir por la cuerda hacia Peña Blanca. Pero seguimos una senda que desde allí sale girando un poco a la derecha. Senda que no está indicada en el plano de la Pedriza y que nos llevó a través del pinar espeso de la zona, por un camino sinuoso, muy bien señalizado con hitos de piedra, mas debajo de lo previsto, justo a la PR-M16 a la altura de la Fuente del Terrizo. Desde allí hicimos la vuelta bajando por la senda forestal y cortando en los zig-zag y retomando el camino de subida a la altura de la fuente del Aculadero. De este retorno recordaremos los bonitos Cedros del Líbano junto a la pista, cuyas piñas son lo mas bonito que en piña que existe, y cuyas escamas no van para abajo sino para arriba.

 Como veis nada se ha dicho de la Cruz del Mirlo. Cuando estábamos en el Collado de Valdealcones nada sabíamos de ella, pero luego viendo en el plano y echando cuentas resulta que estuvimos comiendo al lado sin descubrirla y allí nos tumbamos contemplando el cielo. Luego vi la referencia en el mapa y pillé información y quedé asombrado.

En el Collado de Valdealcones tras cruzar la alambrada y caminar hacia la derecha se divisa un chozo arruinado. A una decena de pasos está una Cruz tendida. De las dimensiones de un hombre, está formado por cinco piedras de forma triangular toscamente labradas, siendo la que corresponde a la cabeza un bolo esférico. El monumento se alinea en dirección Noroeste-Sureste Desde sus pies se contempla un secreto rincón de la Pedriza: la del Cancho de los Muertos donde ocurrió una historia que se vincula con la vida de un sencillo personaje, El Mirlo, humilde cabrero, que por ser fiel a sus raíces, no quiso cambiar la vida regalada que le ofrecían por las frías madrugadas de la Sierra del Hilo. Lo que parece que le costó la vida.

El Mirlo está relacionado con la truculenta leyenda del Cancho de los Muertos, allá por 1919. La leyenda cuenta el enfrentamiento entre dos bandoleros que se disputaban ser el primero en abusar de una dama, secuestrada por su cuadrilla, y que el jefe de aquellos desalmados había convertido en su concubina. La disputa terminó con la muerte de uno de ellos. A su vuelta, el jefe obligó al superviviente a arrojar a su víctima por una zona arriscada. En aquel momento, y al grito de ¡no hay otro castigo que la muerte para quien se quiere apropiar de lo que se le ha encomendado!, le empujó al precipicio tras su víctima. Por instinto o tal vez por venganza el infortunado bandido se agarró a la pierna de su capitán, despeñándose ambos. Espeluznados por tan tremenda tragedia, el resto de bandoleros se dispersó por la serranía quedando la joven abandonada, perdida y sola por aquellos andurriales. Durante un tiempo erró la infortunada joven entre los solitarios canchales, hasta que la encontró El Mirlo. Nuestro buen cabrero abandonó su rebaño para guiarla hasta Madrid. Los padres de la joven quisieron premiarle, ofreciéndole incluso su casa. Nada quiso el lugareño quien, como narra Bernardo Constancio de Quirós, «volvió a su chozo tornando a su antigua vestimenta, consistente en un pedazo de sayal atado a los riñones con una tomiza». Allí le esperaba la tragedia, pues al poco apareció muerto. Tal vez asesinado por alguno de aquellos truhanes. Donde cayó, un piadoso compañero erigió la cruz.

 Así que volveremos a encontrar la cruz de El Mirlo y mirar desde allí a El Cancho de los Muertos.

lunes, 16 de marzo de 2009

Del Berrueco al Collado de la Dehesilla





A veces en la realización de una marcha una de las dificultades mayores es encontrar el punto de salida. Eso ocurre en la Zona del Canto del Berrueco. Allí en el entorno del camino solo hay fincas particulares que cortan los accesos a arroyos y caminos. Los pasos de accesos están escondidos y parece que se hubieran puesto puertas al campo. Ya resulta sorprendente que se mantenga la situación de que esta singular peña que forma parte del patrimonio de la Pedriza sea inaccesible por encontrarse en una finca particular que en tono amenazante avisa: “no traspasar, peligro de reses bravas”.

 Por el camino de El Jaralón una vez pasada la peña de El Berrueco hay una bifurcación, sitio adecuado para dejar el coche e iniciar la marcha. Se continúa dicho camino hacia el norte, dejando el otro camino (que es el GR - 10) que se dirige a la derecha en dirección noreste al embalse Mediano. A poco el camino finaliza aparentemente. En ese punto a la izquierda como si de finca particular se tratara hay que pasar a través de un portón metálico verde para acceder a un puente sobre el Arroyo Mediano y continuar por otro camino a la derecha que se dirige inicialmente paralelo al Arroyo Mediano y luego gira a la izquierda hacia la Gran Cantera y Hueco de Coberteros.

 Pronto se inicia un camino que antaño estaba hormigonado y que debía dar servicio a las canteras. Como se va apartando del Arroyo tentación tienes de abandonarlo y bajar al cauce lo que únicamente puede hacerse a través de una puerta metálica que se encuentra al principio y que es el único paso hacia esos terrenos defendidos por zarzas y vallas metálicas y luego por vallas de piedra de fincas ganaderas. Hay un camino que sube por el Arroyo de Coberteros y que se adivina bien bonito. Pero hemos elegido subir por la pista que se va por la ladera y que ofrecerá, a parte del interés de las canteras abandonadas, unas formidables vistas del valle.

 Una vez pasadas las Canteras se inicia una senda que en suave pendiente va ascendiendo a media ladera del cerro del Jaralón, a un centenar de metros sobre el Arroyo de Coberteros, hasta encontrarse con el mismo mas arriba. La senda se sigue con facilidad y hay algunas señalizaciones de GR muy desvaídas, será porque ya no lo es o porque se olvidaron de repintarlas desde hace décadas.

 Después de pasar un vallado y cruzar un riachuelo, el camino alcanza una gran bloque de piedra, parecido en pequeño al Tolmo, situado justo al otro lado de la Dehesilla.

 Es zona de abundante vegetación donde pueden apreciarse tanto pino silvestre como pino pinaster. Hay un grupo de abedules, acebos, uno de ellos pegado a al senda. Hay un buen ejemplar de roble de gran porte y carrascas y robles melojos menores dispersos. En arbustosdestaca el enebro, la jara es omnipresente, el boj tapiza muchas zonas, hay abundancia de brezo, retamas, romero, cantueso, helechos, etc.

 En la subida se va viendo al fondo los riscos de la cara norte del Collado de la Dehesilla destacando La Pared de Santillana (1.824).

Por la ladera de enfrente se ve el collado por donde baja el Arroyo de las Hiedras que no es visible. Pero es mas espectacular en esta época de deshielo un arroyo que baja en múltiples cascadas por un cauce de rocas desde lo alto por donde asoman los pinares del Lomo, a la derecha del Risco de San Pedro.

 Hasta el Collado de la Dehesilla queda un recorrido entre jaras y algún árbol el último tramo del sendero, con un trazado algo difuso. De seguro que las jaras dejarán buenos recuerdos sobre tu piel.

 En el Collado el soleado día fue dejando pasar algunas brumas que nos sugerían algún lugar para comer entre sol y sombra. La nieve que por manchas existía en los alrededores proporcionó un buen lecho a nuestro tinto de Pueyes, recién traído de la Rioja, justo para bajarle un par de grados que de más tenía. Acompañó a unas morcillas a la sartén, a un mojete murciano y otras viandas para la ocasión.






lunes, 16 de febrero de 2009

La Torre Inclinada mas cerca

Esta vez casi llegamos a la torre Inclinada. Este risco se nos resiste, aunque solo queremos llegar a su base. Estuvimos cerca, a unos cien metros de distancia y cincuenta de desnivel. Pero desde un roquedo descubrimos las marcas de una posible subida por un canal y con ese dato lo dejamos para la próxima vez.

La subida por el Hueco de las Higueras nos pareció esta vez mas fácil. Es que llevamos a las chicas y no cabía sino mostrarnos animosos. Además teníamos ya habíamos descubiertas las sendas de aproximación. También íbamos preparados, uno con tijeras de poda para cortar zarzas y otro con un hacha para desbrozar jaras o ramas que nos impidieran el paso. Hicieron falta en un estrechamiento del arroyo donde una gran roca reduce el cauce y deja un paso estrecho que precisamente estaba obstruido por un viejo árbol caído. Una vez abierta la vía nos costó abrir paso trepando un poco por la roca húmeda con el apoyo de las ramas, alguna podridas otras firmes, hasta que sobrepasamos el escollo. Sin embargo el paso bueno era por el otro lado de la roca lo que no era evidente en la subida porque había que iniciarlo trepando y desviándote a la derecha un poco mas abajo. Bueno, dejamos hitos bien señalados para los próximos. De ahí para arriba ninguna dificultad hasta alcanzar la Calleja de la Zarza, donde hay unas ruinas de antiguos corrales. El sitio es magnífico. Forma como una gran plaza rodeada por paredes de rocas destacando por detrás el Risco de las Torres Gemelas. Sitio perfecto para el descanso, para tomar el sol sobre un prado agradable y luego para comer entre arroyos. Dejamos allí las mochilas y fuimos a explorar la subida a la Torre Inclinada. Por la derecha baja un arroyo y están marcados unos hitos que seguramente van a la Torre. Al poco encontramos que los hitos avanzaban por zona con desniveles que exigían trepar un poco, además ahora en zona muy mojada. Desistimos de avanzar y volvimos para subir por la izquierda siguiendo el arroyo de la Higuera que por allí asciende hacia su nacimiento mas arriba en un collado. Es la senda que se dirige hacia la Pradera del Robledillo. Está en esa zona bien marcada por hitos. A mitad de ese trayecto hay un hito que marca una desviación a la derecha. Es el punto mas próximo a la Torre Inclinada y seguramente es la ruta rápida de subida. La probamos pero la senda llega pronto a una pared con una señal bien grande para que no quede duda, pero el siguiente hito no se ve por ningún sitio, salvo que trepes un poco por la pared, nos pareció. Desistimos también de esa subida que a nosotros nos parecía imposible y continuamos hasta el collado al lado de un risco muy bonito que se llama Risco de la Fuente. Tiene este risco en lo alto una forma de silla muy bonita y suele estar coronado por buitres y a lo mejor nidos. En esta zona se inicia otra vertiente que es la del Hueco del Recuenco. Alucinas con el paisaje. Precisamente por allí baja el Arroyo del Recuenco que debe nacer mas arriba por esta zona. Por cierto que la senda que va a la Pradera del Robledillo y luego conecta con la Senda Maeso está bien marcada hasta allí, pero luego no encontramos la siguiente marca o está comida por la espesura. En cambio si encontramos hitos que subían arroyo del Recuenco arriba y además alguna vez los marcaron de amarillo. Subimos entre mucha jara hasta un punto próximo las paredes de roca del Risco de las Setas enfrente de nosotros. A la derecha veíamos la Torre Inclinada y pudimos descubrir algunas marcas que parecían dirigirse a este risco accesible desde esta zona por un canal. Y no subimos porque la emoción nos embargaba y las chicas esperaban ya hacía mucho rato para comer. Lo dejamos para la próxima.

La comida nos supo a gloria que es lo propio del sitio en el que estábamos. Calentados al infernillo al alcohol degustamos un caldo al brick, unas buenas lentejas, salmón marinado y luego en frío ensaladas, pechuga y lacón, regado todos ellos con un buen reserva con denominación de origen Sierra de Sevilla y nombre Condestable de algo, para dar paso a un delicioso pastel de naranja y chocolate salido de la montañera que mejor cocina y viceversa.

Si os animáis a lo mejor volvemos pronto ahora que el tiempo está bueno. A pesar de las jaras y de las zarzas estamos hablando de unas marchas relativamente cortas y de un desnivel moderado. 

lunes, 2 de febrero de 2009

La Torre Inclinada de la Pedriza



Hay una Torre Inclinada en la Pedriza. Está en la Pedriza Anterior de la que es una de las primeras cumbres con 1441 m. Puede verse hacia el norte a la altura de la Dehesa Boyal o en dirección noroeste cuando estás por la zona del Berrueco. Desde abajo es claramente identificable por su forma prismática e inclinación mas o menos como la de Pisa.

De esta Torre se encuentra poca información aparte de alguna de aficionados a la escalada que señalan que la aproximación es un poco penosa, sin decir por donde.

Sobre plano podría deducirse que para ir hasta allí una vía podría ser por la cuerda desde la Senda Maeso yendo en dirección de la Peña del Risco del Aguila, aunque lo mas asequible puede que sea subir el llamado Arroyo de las Higueras que es el arroyo que desemboca en el Santillana a la altura del Berrueco.

 Hemos hecho un intento de acercamiento que ha tenido poco éxito. Se ha quedado en exploración inicial para proseguir otro día. También nos hemos acercado hacia el Hueco del Recuenco para descubrir si hay camino que llegue hasta el Arroyo del Recuenco y que continúe hasta conectar con la senda de la Gran Cañada. El recorrido ha sido bien interesante y del mismo hay que destacar cosas:

Hay que identificar el punto de arranque, lo que no es muy fácil: En el camino Jaralón (GR.10), antes del Berrueco hay un camino a la izquierda entre la Muela y Cantera. Se cruza el Arroyo Santillana para lo que se cuenta con la ayuda de una guia de acero y se toma a la izquierda el camino que lleva a la Senda de la Gran Cañada, pero inmediatamente se toma una senda a la derecha desde donde arranca una senda que se dirige hacia el este.

Nada mas empezar la subida existe un impresionante tajo en el terreno que se encuentra a la derecha de la senda. Mas vale saber que está porque no hay señalización alguna y cualquier despistado, persona o vaca, no lo cuenta. Parece en primera impresión un tajo producido por un arroyo que corre por el fondo, pero se trata de una antigua cantera para bloques empleado en el ferrocarril. Lo curioso es que está siendo utilizado para hacer escalada y hay un montón de vías montadas. Desde arriba no se ve el fondo.

En la zona las sendas están poco marcadas en general, hay desvíos que pueden confundir, zonas atascadas de altas jaras, zonas donde las zarzas abundantes cierran el paso o lo hacen difícil, por lo que es buena idea llevarse un machete o tijeras de podar. Las señalizaciones son mínimas, algún raro hito de piedra. Conviene por tanto llevar plano y medios para saber por donde andas. A nosotros nos entró la niebla, perdimos las referencias visuales y tuvimos que echar mano del gps.

Esta zona de la Pedriza es una de las mas bellas, es agreste, salvaje, solitaria, y con toda esa sinfonía de formas de piedra que llega a un grado infinito en el fondo del Hueco del Recuenco.

Hay que intentar llegar al Hueco de las Higueras y evaluar si desde allí se puede proseguir hacia la Torre Inclinada. A nosotros nos hizo desistir las zarzas de algunos puntos de la senda de Arroyo de la Higuera y la niebla.

El recorrido en dirección al Recuenco es interesante. Por la senda de abajo se pasa por unos corrales y luego se llega a un prado “Las Mesas” con antiguos corrales de piedra. A la izquierda sale una senda que lleva a “Las Cortes”. Hay algunos hitos que conducen hacia el Hueco del Recuenco. Desde allí la vista es impresionante. En un intento de bajar al arroyo por poco nos embarrancamos.

Se continuará.