lunes, 1 de julio de 2013
Por el Collado de la Vistilla y el Yelmo
viernes, 7 de junio de 2013
Rutas por la Pedriza del Manzanares
Hemos incorporado a este blog diversas rutas a medida que fueron realizándose. En la siguiente publicación subida a Sribd se integran y se sistematizan un poco. Las nuevas que se produzcan servirán para una nueva revisión
Rutas por la Pedriza del Manzanares
viernes, 31 de mayo de 2013
Las Torres de la Pedriza
sábado, 28 de mayo de 2011
Ruta Cordel del Puerto de la Morcuera

Los amantes madrileños de la Pedriza nos encontramos cerrado el acceso principal cuando vamos los sábados o domingos porque el cupo de coches visitantes se excede rápidamente. Es un hecho que si el tiempo es bueno, como ocurre generalmente en época estival a partir de la diez de la mañana ya se ha formado una gran cola para pasar que prácticamente no se mueve. Así que salvo que madruguemos para evitar ese problema, ya está decidido que ni se intenta ese acceso. Eso no impide que elijamos esa zona tan bella y próxima a Madrid. Hay muchos otros sitios interesantes en el entorno de la Pedriza. Por ejemplo hacer la ruta del Cordel del Puerto de la Morcuera, que aquí describimos someramente.
Pasado Soto del Real por la carretera de Miraflores se coge el camino que sale justo después de la gasolinera a la izquierda. Ese camino, llamado Camino de Cruz de Toribio lleva hasta un complejo tipo Cortijo para eventos. El camino está marcado como Pr 12. Allí se pueden dejar los coches o un poco mas arriba en la intersección de este con la Gr 10 que procede por la izquierda desde la Hoya de san Blas y por la derecha va hacia Miraflores. En esta zona de intersección hay una pequeña ermita, mas bien un pequeño altar construido sobre unas rocas dedicado a San Blas. Desde allí hay buenas vista al pantano de Santillana. Tomando el Gr 10 a la derecha encontramos inmediatamente a la izquierda en comienzo del Cordel del Puerto de la Morcuera, senda ganadera en desuso. Se toma el cordel que va dejando a la izquierda masa forestal y a la derecha fincas y prados. El cordel está marcado como Pr 12. Pasadas las últimas edificaciones a mano izquierda empieza una pista, mientras que de frente el cordel aparece hormigonado en un tramo con mayor pendiente. Se puede continuar por el cordel, pero si se toma la pista se alarga y suaviza el camino, por la pista forestal (Camino del Monte Aguirre al Puerto). Esta pista sube inicialmente en zig - zag y luego prosigue a media ladera hacia el Puerto de la Morcuera, entre una masa de pinos. El cordel se va viendo en paralelo un poco mas abajo.
En una zona de campas donde suele haber ganado, una bifurcación a la derecha te conduce hacia el cordel y por una senda señalizada como Pr 11 se avanza hacia una fuente en la zona de nacimiento del ya formado Río Guadalix. Continuando la senda se va bajando mas o menos por el cauce del río (Camino de la fuente del Cura) dirección Miraflores. Es una bajada no muy pronunciada y de gran belleza por la abundancia de vegetación autóctona, robles de porte medio, y algún pino, muy cerrada sobre el sendero.
En este recorrido solo nos encontramos con un grupo numerosos de ciclistas de montaña haciendo una bajada de vértigo. Si se frecuentan esta costumbre destrozarán el sendero y entorno.
Antes de llegar a Miraflores se vuelve a tomar la GR 10 dirección Hoya de San Blas, por donde se llega de nuevo al cordel y de allí al punto de salida.
Esta debe ser zona de inclemencias porque una vez en invierno con la nevada no vimos un fuerte agujero en la cuneta y tuvo que salvarnos un paisano y su tractor, y en la reciente visita primaveral una tormenta al final de la marcha descargó tanta agua que llegamos a los coches con susto. Pero hicimos la bajada con lluvia moderada y cuando íbamos de vuelta por la pista de la Hoya salieron de pronto, posiblemente por la abundante lluvia y por la visión de un gran arco iris sobre la Pedriza, una gran cosecha de peonías que por ternura ni siquiera una arrancamos, o seguramente porque el terreno estaba vallado.
jueves, 7 de octubre de 2010
Circular de La Torre Inclinada de la Pedriza

Esta vez llegamos. Se quebró su resistencia. La atacamos por la retaguardia. Era mas fácil de lo imaginado, de lo especulado, es la vía fácil para subir, y os la vamos a contar. Es mas vamos ahora a patentar una ruta circular “Circular de la Torre Inclinada” para disfrute de quien la haga. Hela aquí:
Iniciar la marcha desde el aparcamiento próximo a la Peña del Berrueco justo en la bifurcación del Camino El Jaralón. No tomar el camino de la derecha, que va al Embalse Mediano, sino el de la izquierda que prosigue junto al Arroyo Santillana, hasta llegar a una zona donde se acaba el camino porque alguien le ha puerto puertas al campo. Unas puertas metálicas cerrada pero sin candado permiten pasar por un puente al otro lado del arroyo y a la continuación del camino que pronto accede a una zona llamada El Jaralón, donde la Comunidad de Madrid está construyendo algo parecido a un albergue. Un cartel anuncia “Monte Las Pedrizas, El Rincón y El Jaralón. Continuando por el camino puede observarse bosquecillos de enebros de muy buen porte. Se inicia una subida a la izquierda del Arroyo de coberteros que se orienta inicialmente hacia el Collado de la Dehesilla. A la altura de las instalaciones abandonadas de las canteras se gira a la izquierda, abandonando el sendero que va hacia el Collado. De hecho se continúa por el camino ancho y a veces hormigonado que asciende hasta unas praderas. Antes se ha pasado junto a una casa, tipo chalet, extrañamente construido en dicha zona y que ahora se ve abandonado seguramente por problemas de licencia. Prosiguiendo por la pradera ya en horizontal se llega a una zona que en el mapa parece denominase El Cervunal. Por allí se pueden ver un par de “Estaciones de Seguimiento de Ungulados”, curiosas instalaciones, cercadas con jaulas especiales para captura o para retener puede que cabras montesas o jabalies, creo que para ponerles collares con gps a efectos de seguimiento. La segunda estación es la referencia de arranque del camino que ni siquiera es sendero que permite ascender a La Torre Inclinada. Siguiendo los hitos de piedra que nosotros hemos reforzado y teniendo en cuenta que el grupo de riscos de la Torre se ven continuamente a efectos de orientación el camino se encuentra con relativa facilidad entre mucha piedra pero sin especial dificultad. Salvo en la misma base en la que hay que rebuscar formas para acercarse o pasar de uno a otro risco para lo que hay que escalar un poco o estar como una cabra. Y el que sepa puede aprovechar las vías abiertas para subir a lo alto. El premio está en lo alto del risco en forma de dedo donde se posan los buitres y pintan de blanco esta cumbre.
La bajada se efectuá por la vertiente sur buscando el Risco de la Fuente que se encuentra junto a la senda que va hacia la Pradera del Robledillo. Hay bajadas directas para quienes las localicen y no se asusten de algun descenso fuerte. El camino menos comprometido es dirigirse por un canal hacia la base del Risco de las Setas y luego descender buscando los hitos de esta zona incipiente del Arroyo del Recuenco, hasta encontrar la senda que va hacia la Pradera del Robledillo que se tomará a la izquierda. Enseguida se accede a un collado próximo al Risco de la Fuente, y continuando ya en descenso se llega a una explanada rodeada de rocas como un circo que es la Calleja de las Zarzas donde nace el Arroyo de las Higueras. En este punto confluyen otras sendas marcadas que bajan de la Torre Inclinada. Se continúa la bajada del arroyo por senda muy tapada en algunos sitios por zarzas y jaras y poco señaliza, hasta un punto en que se abandona el arroyo siguiendo el sendero por la derecha dirección la Cantera. Evitar meterse por la siguiente desviación a mano derecha que lleva hacia Las Mesas y Hueco del Recuenco.
En la bajada existe un impresionante tajo en el terreno que se encuentra a la izquierda de la senda. Se trata de una antigua cantera para bloques empleado en el ferrocarril. Se está utilizando para hacer escalada con varias vías montadas.
Tras cruzar el Arroyo Santillana, para lo que se cuenta con la ayuda de una guía de acero, y se llega al camino Jaralón (GR.10), antes del Berrueco entre la Muela y Cantera, y a unos 200 m. del punto de arranque.
Las rutas están subidas a Wikyloc:
sábado, 9 de mayo de 2009
La Pedriza en flor de jara

Sin poder entrar en la Pedriza por la gran afluencia de coches y multitudes ya a primera hora de la mañana, nos hemos visto obligados a buscar otro sitio libre, y nos hemos ido
Hay que recordar la fecha: 9 de mayo. En esta fecha se ha producido la gran explosión de la floración de la Pedriza, por su vertiente sureste. Por el Hueco del Recuenco, por las lomas de la subida al Collado del Avispadero, el mar de jaras, tan intenso y profundo que a veces no se puede avanzar, densas, altas, ya medio pringosas, estaban tan blancas de flores que llenaba todo el paisaje de puntos blancos. No eran las únicas plantas. El cantueso está a tope de flores, tantas que entre las jaras dan una tonalidad morada a todo el campo. Así que los colores verde de la jara, blanco de las flores y morado del cantueso, mas algunos amarillos de las retamas también en flor, son entre las inmensas masas rosa del granito, una sinfonía de luz y color.
Como no asombrarse si de tantas flores, nuestras camisas iban pintadas de manchas amarillas de polen, si las sendas estaban llenas de pétalos blancos de jara que pisábamos como si fuéramos héroes victoriosos o semidioses subiendo al Olimpo. Tan grandes están este año las flores de la jara que parecen huevos fritos.
Camino frondoso y florido que nos ha conducido en un ameno paseo desde
y que diera un doblón por describilla!
Porque ¿a quién no sorprende y maravilla
esta máquina insigne, esta riqueza?
»Por Jesucristo vivo, cada pieza
vale más de un millón, y que es mancilla
que esto no dure un siglo, ¡oh gran Sevilla!,
Roma triunfante en ánimo y nobleza.
»Apostaré que el ánima del muerto,
por gozar este sitio, hoy ha dejado
la gloria donde vive eternamente».
Esto oyó un valentón y dijo: «Es cierto
cuanto dice voacé, señor soldado,
y el que dijere lo contrario miente».
Y luego, in continente,
caló el chapeo, requirió la espada,
miró al soslayo, fuese y no hubo nadadomingo, 3 de mayo de 2009
Por fin en la Torre Inclinada de la Pedriza
Sin pensarlo inicialmente, sin nuestra compañía que ese día no pudo ser, nuestros amigos fueron a La Pedriza y como por querencia terminaron dirigiéndose y alcanzando
Adjunto parte de su crónica. Me gusta porque me dedica un relato llenos de sentimientos. Y de amor a La Pedriza:
“Por nuestra parte, salimos más rezagados pero con la intención de disfrutar, antes de que entrase el frente nuboso anunciado. Decidimos por fácil acceso ir al Hueco de las Higueras que nos recibió con un manto de flores blancas del inmenso jaral que por su frondosidad nos supera en altura y que se extiende entre los bloques de granito. Esa flor, tan sencilla y humilde, sin la tersura del rosal silvestre ni de la margarita, arrugada y efímera con su toque amarillo parecían pañuelos blancos que nos saludaran. Después de repuestos de esta primera impresión, cuando miramos hacia el suelo pudimos apreciar que el cantueso y el brezo blanco, abundantes también, estaba en floración, así como la arrogante vara en flor del barrón. Una gozada que aprovechamos para traer algunos brotes para ikebanas”.
“Recordamos nuestra anterior incursión, donde usamos tu achuelo y las tijeras de podar para abrirnos paso y seguimos los hitos que fuimos dejando. Los arroyos ya han menguado mucho y sin excesivas dificultades llegamos a la pradera donde sestearon nuestras prójimas la última vez, mientras buscamos el acceso a
“Deje la mochila y me aventuré a subir hasta la Torre, siguiendo unos hitos que a veces me encerraban en los jarales, viendo la Torre mas cerca, cada vez que levantaba la cabeza, y subiendo de pulsaciones mas por la emoción de llegar a sus pies que por el esfuerzo. Aprovechando la sequedad y adherencia del granito pude trepar en algunos caso sin riesgo hasta su propia base, en una media hora. Que carencia el no poder compartir esos momentos. Hice unas fotos con el móvil, recorrí el entorno, muy abrupto, hasta un collado a unos cincuenta metros donde se apreciaba el hueco del Recuenco desde arriba. Por el otro lado, a la derecha según subes vi un hito destacado en un pequeña pradera, ideal para reposar y celebrar la estancia y que conducía a una posible ruta por fuera del Hueco y que me quedé con ganas de explorar pues parecía un recorrido mas accesible. Junto a la Torre hay otra mole mas baja en forma de falo totalmente exento pues la torre por detrás esta apoyada. No vi por esa zona chapas de escalada y no me atreví a rodearla porque tenía que seguir trepando y supuse que mi chica, como así fue, estaría impaciente por empezar a tomarnos las viandas: una ensalada de judías y remolacha, pepino y zanahoria, muy sabrosa y colorista, y un arroz con algas y pasas que me supieron a gloria mientras miraba de reojo
domingo, 5 de abril de 2009
Pedriza. El Collado de Valdehalcones y la cruz de El Mirlo

Por llegar a la entrada de la Pedriza un poco tarde este sábado víspera de la semana santa, no pudimos acceder con coche al interior y cambiamos de planes iniciando la marcha justo desde ese punto. El recorrido que realizamos es tan interesante como los que se inician en el interior. La Pedriza nunca decepciona.
El recorrido efectuado ha sido el de seguir el límite del Parque por su borde sur y suroeste. Ese borde existe, inicialmente en tapia de piedra y luego en alambrada y existe porque las zonas limítrofes son fincas particulares que se cuidan de impedir el paso a los paseantes, a veces con letreros amenazantes de “cuidado, perros sueltos”. Lo cierto es que en todo el recorrido no falta pared o valla ni pueden abandonarse los límites, excepto en algún punto en el que se han echado abajo las vallas seguramente para acceder a las cumbres colindantes. Y es que hay en particular una zona que es la del extremo sur de la Sierra de los Porrones o Sierra del Hilo, donde está la Peña del Mediodía (1.321), Torretas de los Porrones (1.373), etc., que están excluidas de la Pedriza, deben ser privadas. Un trozo de sierra muy agreste, donde pueden observarse rebaños de cabra montés.
El recorrido se inicia cogiendo la GR10 que por allí pasa camino de Mataelpino. Pronto se encuentran puertas de entrada al recinto de la Pedriza y se puede proseguir por senderos que avanzan en paralelo a la tapia de contorno dejando a la izquierda el arroyo de Suerte Navazo. Hay en esa zona un fuerte contraste entre los prados de fuera del Parque, dedicados a pasto para vacas y la zona del interior, con abundantes árboles, la mayoría pino, enebro y encina, y suelo tapizado de romero tan abundante, que en esta época de floración tiñe de azul los montes. Allí pillamos a la vuelta en poco espacio lo suficiente para tener aguas de romero una temporada.
El Arroyo Navazo baja todavía con aguas y se llena de flores primaverales en los remansos. La zona más bonita está más allá de la intersección con el otro arroyo de Campuzano que baja de Quebrantaherraduras. Es también zona de abundantes cebollinos y ya se empiezan a ver la flores de narcisos silvestres.
A poco se llega a la tapia de la finca que según plano debe ser la llamada “Tinada de Quiñones”, la de la amenaza de perros sueltos, con una casa-chalé privilegiada por tener acceso directo a la Pedriza y por contar con parque propio que debe ser la Peña del Mediodía. Pasando por la puerta y tapia de esta finca se gira netamente hacia el norte para seguir la valla por la falda de la sierra ya en ascenso entre abundantes jarales. Hubo en esa zona recintos cerrados de piedra, seguramente para corrales de vacas. El mas interesante por su ubicación y por su fuente es el que está junto a la fuente del Aculadero, posible abrevadero de vacas pero que por sus abundantes aguas está limpio y apetece un remojón, no sé si en la forma que su nombre sugiere.
El camino prosigue, en general cerca de la valla, en paralelo a lo que parece que antaño fue una “calle” que daría servicio a los corrales de
Al principio del Collado hay hitos de una senda que baja a la revuelta de la forestal, en el km. 6. El collado propiamente está un poco mas adelante. Partido por la mitad por la maldita valla, si entras en la zona prohibida se puede observar la zona de Mataelpino. De hecho desde allí arranca una senda a la izquierda que desciende hacia el Barranco del Robledillo. Buena zona para comer y descansar.
Desde el Collado se puede proseguir por la cuerda hacia Peña Blanca. Pero seguimos una senda que desde allí sale girando un poco a
En el Collado de Valdealcones tras cruzar la alambrada y caminar hacia la derecha se divisa un chozo arruinado. A una decena de pasos está una Cruz tendida. De las dimensiones de un hombre, está formado por cinco piedras de forma triangular toscamente labradas, siendo la que corresponde a la cabeza un bolo esférico. El monumento se alinea en dirección Noroeste-Sureste Desde sus pies se contempla un secreto rincón de la Pedriza:
El Mirlo está relacionado con la truculenta leyenda del Cancho de los Muertos, allá por 1919. La leyenda cuenta el enfrentamiento entre dos bandoleros que se disputaban ser el primero en abusar de una dama, secuestrada por su cuadrilla, y que el jefe de aquellos desalmados había convertido en su concubina. La disputa terminó con la muerte de uno de ellos. A su vuelta, el jefe obligó al superviviente a arrojar a su víctima por una zona arriscada. En aquel momento, y al grito de ¡no hay otro castigo que la muerte para quien se quiere apropiar de lo que se le ha encomendado!, le empujó al precipicio tras su víctima. Por instinto o tal vez por venganza el infortunado bandido se agarró a la pierna de su capitán, despeñándose ambos. Espeluznados por tan tremenda tragedia, el resto de bandoleros se dispersó por la serranía quedando la joven abandonada, perdida y sola por aquellos andurriales. Durante un tiempo erró la infortunada joven entre los solitarios canchales, hasta que
lunes, 16 de marzo de 2009
Del Berrueco al Collado de la Dehesilla
Por la ladera de enfrente se ve el collado por donde baja el Arroyo de las Hiedras que no es visible. Pero es mas espectacular en esta época de deshielo un arroyo que baja en múltiples cascadas por un cauce de rocas desde lo alto por donde asoman los pinares del Lomo, a la derecha del Risco de San Pedro.
lunes, 16 de febrero de 2009
La Torre Inclinada mas cerca
Esta vez casi llegamos a la torre Inclinada. Este risco se nos resiste, aunque solo queremos llegar a su base. Estuvimos cerca, a unos cien metros de distancia y cincuenta de desnivel. Pero desde un roquedo descubrimos las marcas de una posible subida por un canal y con ese dato lo dejamos para la próxima vez.
La subida por el Hueco de las Higueras nos pareció esta vez mas fácil. Es que llevamos a las chicas y no cabía sino mostrarnos animosos. Además teníamos ya habíamos descubiertas las sendas de aproximación. También íbamos preparados, uno con tijeras de poda para cortar zarzas y otro con un hacha para desbrozar jaras o ramas que nos impidieran el paso. Hicieron falta en un estrechamiento del arroyo donde una gran roca reduce el cauce y deja un paso estrecho que precisamente estaba obstruido por un viejo árbol caído. Una vez abierta la vía nos costó abrir paso trepando un poco por la roca húmeda con el apoyo de las ramas, alguna podridas otras firmes, hasta que sobrepasamos el escollo. Sin embargo el paso bueno era por el otro lado de la roca lo que no era evidente en la subida porque había que iniciarlo trepando y desviándote a la derecha un poco mas abajo. Bueno, dejamos hitos bien señalados para los próximos. De ahí para arriba ninguna dificultad hasta alcanzar la Calleja de la Zarza, donde hay unas ruinas de antiguos corrales. El sitio es magnífico. Forma como una gran plaza rodeada por paredes de rocas destacando por detrás el Risco de las Torres Gemelas. Sitio perfecto para el descanso, para tomar el sol sobre un prado agradable y luego para comer entre arroyos. Dejamos allí las mochilas y fuimos a explorar la subida a
La comida nos supo a gloria que es lo propio del sitio en el que estábamos. Calentados al infernillo al alcohol degustamos un caldo al brick, unas buenas lentejas, salmón marinado y luego en frío ensaladas, pechuga y lacón, regado todos ellos con un buen reserva con denominación de origen Sierra de Sevilla y nombre Condestable de algo, para dar paso a un delicioso pastel de naranja y chocolate salido de la montañera que mejor cocina y viceversa.
Si os animáis a lo mejor volvemos pronto ahora que el tiempo está bueno. A pesar de las jaras y de las zarzas estamos hablando de unas marchas relativamente cortas y de un desnivel moderado.
lunes, 2 de febrero de 2009
La Torre Inclinada de la Pedriza
Hay una Torre Inclinada en
De esta Torre se encuentra poca información aparte de alguna de aficionados a la escalada que señalan que la aproximación es un poco penosa, sin decir por donde.
Sobre plano podría deducirse que para ir hasta allí una vía podría ser por la cuerda desde
Hay que identificar el punto de arranque, lo que no es muy fácil: En el camino Jaralón (GR.10), antes del Berrueco hay un camino a la izquierda entre la Muela y Cantera. Se cruza el Arroyo Santillana para lo que se cuenta con la ayuda de una guia de acero y se toma a la izquierda el camino que lleva a la Senda de
Nada mas empezar la subida existe un impresionante tajo en el terreno que se encuentra a la derecha de
En la zona las sendas están poco marcadas en general, hay desvíos que pueden confundir, zonas atascadas de altas jaras, zonas donde las zarzas abundantes cierran el paso o lo hacen difícil, por lo que es buena idea llevarse un machete o tijeras de podar. Las señalizaciones son mínimas, algún raro hito de piedra. Conviene por tanto llevar plano y medios para saber por donde andas. A nosotros nos entró la niebla, perdimos las referencias visuales y tuvimos que echar mano del gps.
Esta zona de la Pedriza es una de las mas bellas, es agreste, salvaje, solitaria, y con toda esa sinfonía de formas de piedra que llega a un grado infinito en el fondo del Hueco del Recuenco.
Hay que intentar llegar al Hueco de las Higueras y evaluar si desde allí se puede proseguir hacia
El recorrido en dirección al Recuenco es interesante. Por la senda de abajo se pasa por unos corrales y luego se llega a un prado “Las Mesas” con antiguos corrales de piedra. A la izquierda sale una senda que lleva a “Las Cortes”. Hay algunos hitos que conducen hacia el Hueco del Recuenco. Desde allí la vista es impresionante. En un intento de bajar al arroyo por poco nos embarrancamos.
Se continuará.











